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El uno por uno del irregular año de los refuerzos de River

El uno por uno del irregular año de los refuerzos de River

«Hay procesos más rápidos y otros más lentos. Muchos jugadores terminaron siendo importantes en este ciclo”. Toda la razón tuvo Marcelo Gallardo en la noche del miércoles: durante esta era que ya lleva más de ocho años, hubo decenas de futbolistas a los que les costó un buen tiempo la adaptación a River y a la metodología del CT. Huelga detallar la lista completa de refuerzos que pasaron de irregulares -algunos, incluso, resistidos- a figuras, pero alcanza con mencionar casos paradigmáticos como los del Pity Martínez, Casco, Nacho Fernández, Borré.

En todo caso, y más allá de que hubo en todo este tiempo malas rachas, la aclimatación siempre terminó favorecida por un conjunto fuerte, con ideas claras y consolidadas, que contuvo a los nuevos. Hoy aún no ocurre: si éste es el más irregular de los River de Gallardo, no menos claroscuros tiene otro equipo dentro del plantel, que es el de las incorporaciones: y es que literalmente fueron 11 las caras de mercado que aparecieron en el 2022 y, a esta altura del asunto, muy pocas de ellas ofrecen soluciones.

Sí, si esta versión del CARP no es confiable, tampoco lo son por ahora la mayoría de sus refuerzos, que llegaron para potenciar al campeón de la pasada LPF pero que de momento no lo hacen. Salvo por un Mammana que tardó un semestre pero se afianzó en la zaga y un Solari que arrancó como para heredar el diferencial goleador que dejó Julián Álvarez y que aún así en sus últimas apariciones evidenció que no se salvará de algún subibaja normal para un chico de 21 años, el resto de los fichajes todavía no cumple con las expectativas normales de una inversión record.

Solari explotó de entrada (Fotobaires).

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Entre Borja (u$s 8M más 600 mil por derechos de imagen), Barco (u$s 4,4M por un préstamo de dos años incluyendo contrato), Solari (u$s 5M por el 60% de la ficha), Herrera (u$s 3,2M por el 70%), González Pirez (u$s 2M), Elías Gómez (u$s 1,5M por el 70%), Aliendro y Beltrán (u$s 1M de compensación a Colón), Pochettino (préstamo sin cargo), Mammana y Quintero (libres) el club decidió desembolsar cerca de 25.700.000 dólares.

Una cifra que supera los u$s 24,5M top de 2018, que queda a una sola incorporación del record anual (12 en 2016) y que representa la reinversión de parte importante del dinero que aún entra a la Tesorería por las ventas de Álvarez (€ 23.000.000 brutos) y de Enzo Fernández (€ 10 + 8M por el 75%).

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Aunque el mensaje que baja el CT es el de respaldar y no “cortar cabezas”, cada caso es distinto: Pirez, uno de los que no dio la talla, no juega desde el 10/7 y aunque le queda un año de cesión tampoco sería una sorpresa que su futuro inmediato esté afuera (¿Estudiantes le abre otra vez las puertas?) y la ecuación de prestación/opción de compra de Pochettino (sin haber pagado los u$s 5,5M de julio, la cláusula se corrió a 6M en diciembre) da error y hará que salvo lo que no sería menos que un milagro futbolístico vuelva a Austin.

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Con un año más de préstamo por delante, es un escenario que aún no vivirá Barco pero que se le podría venir encima si durante la próxima temporada sigue sin responder de acuerdo a las perspectivas que tuvo el club al momento de su contratación: la opción por el 50% de su ficha es de u$s 7.000.000.

Barco fue la gran apuesta de mercado del año y aún no da la talla (AFP)

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¿Qué pasará con un Juanfer al que le está pesando físicamente la readaptación al medio argento? Con sondeos del exterior (Vasco da Gama lo tiene apuntado), es muy pronto para adivinar cómo seguirá su carrera: prócer de Madrid, pesará por su propia decisión, que puede estar atada a una eventual renovación o salida del mismo Gallardo.

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Por lo demás, aún hay crédito para muchos. Para un Borja que dentro del área muestra su jerarquía pero que afuera por ahora está a contramano del juego y para un Beltrán al que le pasa algo parecido pero exactamente al revés. Para un Aliendro que alternó muy buenos pasajes de fútbol con otros irregulares pero ya deberá pensar en 2023. Para un Herrera que aún sin asentarse mostró sus ganas en un puesto que desde la lesión de Rojas no encuentra dueño. Y hasta para un Gómez que jugó mucho y rindió muy poco.

Borja muestra dos versiones en una (Marcelo Carroll).

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Sí, son un equipo irregular dentro de un equipo irregular. Y así como River los necesita en una mejor versión, ellos necesitan una mejor versión de River…

El boletín de los refuerzos de River en 2022

T. Pochettino. Llegó cedido sin cargo y con opción. Sólo dos partidos aprobados (Sarmiento y Fortaleza). No mostró la tensión ni la intensidad que pide Gallardo, ni hizo pesar su técnica. Llegó a quedar varias veces afuera de los citados. El club no hizo uso de la opción de u$s 5,5 M para retenerlo. Difícil que siga. Sus cifras: 20 partidos (628 minutos y siete titularidades). Un gol, dos asistencias y dos amonestaciones.

E. Barco. La inversión (u$s 4,4M por un préstamo de dos años incluyendo contrato) hasta acá no dio réditos. Su facilidad para la gambeta nunca la puso a favor del juego de equipo. Buen clásico ante Racing, golazo a Colo Colo y poco más. Un par de lesiones lo relegaron y al volver no pesó: pasó a ser suplente por el crecimiento de De la Cruz y de Solari. Y cuando entró mostró alarmantes faltas de concepto. En números: 36 partidos (2.015 minutos y 20 titularidades). Cuatro goles, tres asistencias y tres amonestaciones.

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L. González Pirez. Llegó a préstamo con cargo por dos temporadas (u$s 2M). Su error en el clásico de marzo ante Boca que propició el gol de Villa. A partir de ahí fue jugando cada vez menos. Su última chance, ante Godoy Cruz: flojos 45’ y salida en el entretiempo. ¿Sale a fin de año? En total: 16 partidos (1.219 minutos y 14 titularidades). Suplente en todos los partidos de Copa Libertadores, desde la fecha 8 del torneo no entró más (ocho suplencias y cuatro veces no convocado). Un gol y cinco amonestaciones.

J. F. Quintero. Llegó libre. Su vuelta generó una expectativa que se colmó en el primer semestre metió goles y asistencias. Dos desgarros al hilo lo marginaron. A su vuelta se lo notó más ágil, involucrado, y se ganó la titularidad. Con matices, siempre determinante si está en sintonía. En lenguaje matemático: 29 partidos (1.086 minutos y 10 titularidades). Cinco goles, seis asistencias y una amonestación.

Juanfer sufrió muchas lesiones musculares desde su regreso (AFP)

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E. Gómez. River invirtió 1,5M por su 70%. Su punto más alto: la goleada ante Alianza. Luego, irregular y hasta falto de confianza: sumó minutos más por la necesidad de emparchar la derecha con Casco que por rendimiento. Ante Banfield, su pico negativo: errores decisivos en la marca y en ataque. Su boletín: 30 partidos (2.236 minutos y 24 titularidades). Un gol, cinco asistencias y tres amonestaciones.

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E. Mammana. Llegó libre. Tardó en adaptarse por su año sin fútbol en Sochi. Cuando se insertó no salió más. Cumplió de lateral derecho y, al ser corrido a posición de 2, se ganó el puesto. El que más cumplió de los refuerzos de verano. En números: 25 partidos (1.741 minutos y 21 titularidades). Un gol, una asistencia y una amonestación.

A. Herrera. River pagó u$s 3,2M por su 70%. Tuvo partidos muy buenos (Barracas, un ejemplo) y hasta goles. Y otros tantos más flojos. Muy voluntarioso, le faltó constancia y el vigor de otros 4 del ciclo como Montiel o Rojas. Sigue con crédito. Sus estadísticas: 26 partidos (1.754 minutos y 19 titularidades), dos goles, dos asistencias y seis amonestaciones.

L. Beltrán. Repescado de Colón (u$s 1M) se asentó rápido al estilo y hasta convirtió. Voluntarioso, aún le cuesta quedar de frente al arco. Hasta ahora, 18 partidos (1.039 minutos y 10 titularidades). Cuatro goles y dos asistencias.

El saldo de Beltrán por ahora es positivo. (Fotobaires)

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M. Borja. El más caro del mercado: u$s 8,6 M en todo concepto. Generó sensaciones positivas (el pase a De la Cruz ante Banfield, asistencia de pecho a Palavecino ante Aldosivi, sus goles) y otras negativas por cierta displicencia. En cifras: 12 partidos (498 minutos y tres titularidades). Cuatro goles, una asistencia y dos amonestaciones.

R. Aliendro. Le costó adaptarse pero en sus pocos partidos rindió. Una fractura con hundimiento de malar lo sacó hasta 2023. Totalizó 15 partidos (883 minutos y ocho titularidades). Una asistencia, una amonestación y una expulsión.

Aliendo y un golpe muy duro en el superclásico: volverá en 2023 (Télam).

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P. Solari. El mejor refuerzo (u$s 5M por el 60% de la ficha). Voraz, en 11 partidos marcó 7 goles. Su merma fue por la lesión previa al clásico.

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Publicado por Redacción FL

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